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Tras más de una década de exposición mediática, muchos ya habían dictado su propia sentencia antes de que se presentaran las pruebas. El caso vuelve a poner al centro del debate el deterioro de la confianza pública en la justicia y las razones de la dificultad de la ciudadanía en distinguir entre la verdad jurídica y la verdad emocional.
Verdad jurídica versus verdad emocional. El veredicto absolutorio que dictó el Tribunal Oral Penal a favor de Marco Enríquez-Ominami y Pablo Longueira en el caso SQM cayó como un balde de agua fría para buena parte de la opinión pública.
- Su recepción, marcada por el escepticismo, deja al descubierto el choque entre la “verdad judicial” y la convicción irreversible de muchos ciudadanos que, tras más de una década de exposición mediática, ya habían dictado su propia sentencia.
- La contundencia del fallo solo podrá evaluarse con precisión cuando se conozca su texto íntegro. No obstante, la fiscalía aún podría recurrir de nulidad, lo que parece probable si se considera la dureza con que los jueces cuestionaron su desempeño.
- Más allá del resultado procesal, el caso vuelve a situar en el centro del debate el deterioro de la confianza pública en la justicia y la dificultad de distinguir entre verdad jurídica y la verdad emocional que se instala en la agenda mediática
- Para el ex fiscal Carlos Gajardo, el veredicto absolutorio en SQM es el punto final de una historia de impunidad que empezó 10 años atrás en la propia Fiscalía y en el SII, orquestada transversalmente por los políticos, que demostraría lo difícil que es que la ley se aplique por igual para todos.
- Cuando estalló el caso, el país quedó conmocionado. Por primera vez se destapaban los mecanismos y redes de financiamiento ilegal de la política con nombres y apellidos. Exministros, parlamentarios, asesores y empresarios, involucrados en un sistema que desnudaba la connivencia entre el poder económico y político.
“Tribunales morales”: Los noticieros abrieron con titulares de “corrupción transversal”, los programas de debate se convirtieron en tribunales morales.
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